Cuando una persona toma aceite de CBD, una cápsula u otro producto de CBD por vía oral, es fácil suponer que la cantidad ingerida equivale a la cantidad que recibe el organismo. Sin embargo, la fisiología humana nos cuenta una historia bastante más compleja. Entre la ingestión del CBD y su llegada al torrente sanguíneo intervienen varios procesos biológicos que determinan qué proporción del compuesto original queda disponible para circular por el organismo. Comprender este recorrido ayuda a explicar por qué la absorción del CBD varía de una persona a otra, por qué los alimentos pueden influir en su disponibilidad y por qué los investigadores siguen estudiando distintas tecnologías de administración de cannabinoides.
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